Una familia tipo necesitó en marzo más de $655.000 para cubrir únicamente alimentos en la ciudad de La Rioja, en un contexto de subas sostenidas que impactan con mayor fuerza en los sectores de menores ingresos.
Según el último relevamiento de la Canasta Básica de Alimentos (CBA), realizado sobre 57 productos en comercios de cercanía, una familia compuesta por dos adultos y dos menores requirió $655.297,32 durante marzo de 2026 para satisfacer sus necesidades alimentarias básicas.
El informe, elaborado por un equipo encabezado por Lucas de la Fuente, indica que durante el tercer mes del año se registró un incremento del 5,81%. De este modo, la canasta acumuló una suba del 13,65% en el primer trimestre de 2026. En términos interanuales, el aumento alcanzó el 36,30%, marcando un quiebre en la tendencia descendente que se había observado durante parte del año pasado.
Por su parte, la Canasta Básica Total (CBT), que incluye además bienes y servicios esenciales y determina la línea de pobreza, se ubicó en $1.474.418,97. Este indicador establece que los hogares cuyos ingresos no alcanzan ese monto son considerados pobres.
El relevamiento se llevó a cabo en 24 comercios de distintos rubros -supermercados, almacenes, verdulerías y carnicerías- distribuidos en diferentes puntos de la ciudad, lo que permite obtener una referencia representativa del comportamiento de los precios.
En este contexto, se advierte un impacto directo sobre los sectores más vulnerables. “Los precios de los alimentos básicos siguen en alza y esto afecta principalmente a las familias con menor poder adquisitivo, que destinan la mayor parte de sus ingresos a la alimentación”, señala el informe.
Uno de los datos más significativos es el fuerte incremento del rubro carnes, que lideró las subas en el primer trimestre con un aumento acumulado del 19,52%, consolidando una tendencia alcista que se sostiene desde la segunda mitad de 2025.
Dentro de este rubro, los mayores incrementos se registraron en productos como el hígado (30%), la nalga (17%), el asado (17%) y el pollo (15%), a lo que se suma el pescado con una suba del 20%, configurando un escenario de presión constante sobre el costo total de la canasta alimentaria.
Estos datos reflejan la persistencia de la inflación en alimentos y el desafío que representa para la economía doméstica, especialmente en un contexto donde el acceso a bienes esenciales continúa tensionando el poder adquisitivo de las familias riojanas.
