El patrimonio de Manuel Adorni suma un capítulo de sospechas que roza lo absurdo. La compra de su departamento en Caballito por US$230.000 oculta una trama de financiamiento que el Jefe de Gabinete no puede explicar.
El dato central de la irregularidad es que el 90% de la propiedad (US$200.000) fue cubierto mediante una hipoteca privada otorgada por dos mujeres: Beatriz Viegas (72) y Claudia Sbabo (64). Sin embargo, al ser consultadas por la prensa, ambas lanzaron una declaración fulminante: negaron conocer al funcionario.
La pregunta es obvia: ¿Quién entrega una cifra millonaria en dólares a un completo desconocido?
Mientras Adorni sostiene en Casa Rosada que su patrimonio es «transparente», este préstamo de origen incierto con acreedoras que desconocen al deudor sugiere una estructura de testaferros o fondos no declarados.
La Justicia ya tiene la lupa sobre una operación que, lejos de la «ética» oficialista, huele a una maniobra para ocultar la realidad de sus cuentas.
