Falleció a los 72 años María del Carmen Roqueta, magistrada clave en los juicios por delitos de lesa humanidad y protagonista de una de las sentencias más trascendentes del proceso de Memoria, Verdad y Justicia en Argentina.
Integrante del Tribunal Oral Federal N°6, Roqueta tuvo un rol central en el juicio que en 2012 condenó al dictador Jorge Rafael Videla a 50 años de prisión por el plan sistemático de apropiación de menores durante la última dictadura. Aquel fallo, resultado de más de una década de investigación, probó la existencia de una práctica “sistemática y generalizada” de sustracción, retención y ocultamiento de niños nacidos en cautiverio.
Bajo su presidencia, el tribunal también dictó condenas contra otros represores, entre ellos Reynaldo Bignone, Jorge Acosta y Alfredo Astiz. Años después, la magistrada sintetizó la importancia de aquel proceso con una frase que quedó como emblema: “El tema era probar, y quedó probado”.
Además de su labor judicial, Roqueta desarrolló una extensa trayectoria académica como docente en la Universidad Nacional de La Plata, donde formó parte de la Maestría en Comunicación y Derechos Humanos. Desde esa institución la despidieron con profundo pesar, destacando su compromiso con la formación de nuevas generaciones.
En 2019, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires la reconoció como Personalidad Destacada por su aporte a la restitución de identidades. En esa oportunidad, la jueza se definió con humildad como “un engranaje más de la herramienta penal”, subrayando la importancia del Estado de Derecho.
Tras conocerse la noticia, Abuelas de Plaza de Mayo expresó su “enorme tristeza” y destacó su trayectoria comprometida, recordando que bajo su intervención se condenó a nueve represores en causas vinculadas al robo de bebés, además de otros expedientes emblemáticos como Fontana-Sandoval, Madariaga-Quintela y Médicos de Campo de Mayo.
Los restos de la magistrada fueron velados en el Cementerio de la Chacarita, donde fue despedida por familiares, colegas y referentes de organismos de derechos humanos, quienes resaltaron su rigor jurídico, su calidez humana y su valentía para juzgar a los responsables del terrorismo de Estado.
