El tramo de la Ruta Nacional 141 que conecta el sur de La Rioja con Chepes se encuentra en un estado crítico y genera preocupación entre vecinos, transportistas y usuarios frecuentes. La calzada presenta baches profundos, sectores inestables y tramos prácticamente intransitables, convirtiendo cada viaje en una maniobra constante para evitar daños y accidentes.

Según denuncias de quienes la recorren diariamente, la ruta se ha convertido en una “trampa mortal”. Los vehículos sufren roturas frecuentes, mientras que la inseguridad se instala como parte del recorrido cotidiano. El deterioro no es reciente, pero se profundizó tras temporales recientes que dañaron aún más el asfalto y evidenciaron la falta de mantenimiento sostenido.
Aunque se registraron intervenciones parciales, las soluciones de fondo continúan ausentes. La percepción de abandono por parte del Estado nacional, responsable de las rutas, genera malestar y alarma entre los habitantes de la zona, que dependen de esta vía para transporte, producción e integración territorial.
“Ya no es una incomodidad, es un peligro real”, advierten los usuarios. La falta de inversión por parte del Gobierno de Milei a la Ruta 141 genera un riesgo que podría derivar en accidentes graves.
El deterioro de este corredor refleja un problema más amplio: el retroceso en la inversión en infraestructura vial a nivel nacional y el profundo ajuste del Gobierno de Javier Milei en las provincias y especialmente en el interior.
