El Gobierno Nacional confirmó que está dispuesto a enviar buques de la Armada y tropas al conflicto bélico en Medio Oriente si Washington lo solicita. Bajo la gestión de la administración actual, Argentina abandona su histórica tradición de neutralidad y paz para convertirse en el satélite bélico de las potencias del Norte, poniendo en riesgo la seguridad de todo el pueblo argentino.
El canciller Pablo Quirno fue el encargado de ponerle voz a esta política de sumisión. En declaraciones televisivas, el ministro de Relaciones Exteriores no solo evitó descartar el envío de naves de guerra a la zona de conflicto con Irán, sino que ratificó un alineamiento ciego: «En la medida que, Estados Unidos, lo necesite, está claro de qué lado vamos a estar», disparó, dejando en claro que la política exterior del país hoy se digita desde el exterior.
Esta postura no es un hecho aislado. Se suma a las escandalosas declaraciones del secretario de Comunicación, Javier Lanari, quien ante la prensa extranjera no dudó en ofrecer «cualquier ayuda», incluyendo el envío de tropas, si el gobierno estadounidense lo solicitara.
