El riesgo país argentino volvió a escalar y superó los 600 puntos básicos, reflejando un renovado clima de desconfianza en los mercados. Mientras el Gobierno atribuye la suba a factores internacionales, los analistas ponen el foco en problemas internos, especialmente en la falta de acumulación de reservas.
Desde el oficialismo señalan que el contexto global marcado por conflictos geopolíticos y volatilidad financiera está impactando sobre los activos de países emergentes como Argentina. Sin embargo, en el mercado creen que ese argumento no alcanza para explicar la magnitud de la suba.
El principal cuestionamiento apunta a la debilidad del Banco Central para fortalecer sus reservas. A pesar de las compras de divisas, los niveles netos siguen sin consolidarse, lo que genera dudas sobre la capacidad del país para afrontar compromisos y sostener la estabilidad cambiaria.
En este escenario, los bonos argentinos continúan bajo presión y los inversores exigen mayores rendimientos para mantener deuda local, lo que eleva el riesgo país y encarece el financiamiento.
Así, más allá del ruido internacional, el mercado sigue mirando de cerca las variables domésticas, especialmente las reservas, como el factor clave que define la confianza o desconfianza sobre la economía argentina.
