La histórica firma Lácteos Verónica, un emblema del sector fundado en 1923 atraviesa una de las crisis más profundad de su centenaria historia, dejando a cientos de familias en un escenario de vulnerabilidad absoluta. En los últimos días, el conflicto escaló tras el envío de telegramas a la planta de Boulogne, donde la empresa notificó a sus empleados que no deben presentarse a trabajar y que, durante los próximos 60 días, recibirán apenas el 50% de sus salarios.
Esta medida es el corolario de un deterioro que, según denuncian los operarios, se arrastra desde hace meses. La deuda acumulada incluye tres meses de sueldos impagos y el aguinaldo; de hecho, el último depósito que recibieron fue fraccionado en dos partes que, sumadas, apenas alcanzaron los 58 mil pesos. «Estamos desesperados. Yo soy grande y no sé qué voy a hacer después de esto. Uno se siente impotente ante tanta malaria», relató Víctor, un empleado con 38 años de antigüedad, quien describió la situación como un estado de abandono total por parte de la firma.
El impacto de la parálisis productiva ya hace mella en la salud y el sustento básico de quienes dependen de la fábrica. El mismo trabajador confesó que ha comenzado a racionar sus medicamentos ante la imposibilidad de comprarlos: «Hay un remedio que tengo que tomar todos los días y lo estoy tomando cada tres. Estoy quemando los pocos ahorros que me quedan». La falta de comunicación oficial por parte de la empresa agrava el panorama, sumiendo al personal en un vacío informativo donde se sienten, en sus propias palabras, tratados como «un descarte».
El contraste con el pasado reciente de la compañía acentúa la gravedad del momento. Ramón, otro de los afectados, recordó que hace apenas un año y medio la demanda de productos superaba la capacidad de producción, mientras que hoy las góndolas vacías reflejan el parate de la planta. «Uno tiene derecho a ganarse el pan todos los días. Yo simplemente quiero trabajar», señaló el operario, cuestionando un rumbo económico que transformó a una potencia láctea en una empresa que hoy no tiene mercadería para vender.
