La dirigencia xeneize avanza en un proyecto integral que busca llevar la capacidad del estadio a los 80.000 espectadores. La gran novedad es la creación de una cuarta bandeja inferior y una modernización estructural sin precedentes en la Ribera.
El anhelo de generaciones de hinchas de Boca parece estar más cerca de transformarse en cemento y realidad. Bajo la gestión de Juan Román Riquelme, el club de la Ribera ha puesto en marcha un plan estratégico para remodelar y ampliar la mítica Bombonera, buscando dar respuesta a la enorme demanda de socios que fin de semana tras fin de semana colman el recinto de Brandsen 805. La ambiciosa obra no solo apunta a ganar capacidad, sino a modernizar la experiencia en uno de los estadios más emblemáticos del fútbol mundial.
El eje central de esta reforma es la construcción de una nueva bandeja inferior que se sumaría a las tres actuales, permitiendo ganar unas 6.000 plateas en una primera etapa. Con este movimiento inicial, el «Alberto J. Armando» saltaría de sus 57.000 lugares actuales a una capacidad cercana a los 67.000 espectadores. Sin embargo, el proyecto final es todavía más audaz: contempla el traslado del campo de juego unos metros hacia el sector de las vías, la reubicación de los bancos de suplentes y un nuevo túnel de ingreso para los equipos, reformas que permitirían proyectar un aforo final de 80.000 personas.
Para sostener esta nueva estructura, el plan incluye la construcción de cuatro torres externas del lado de las vías del tren. Allí se instalarán 18 ascensores de última generación que conectarán los accesos con los niveles superiores. Es aquí donde entra el factor clave de la negociación institucional, ya que para avanzar con estas columnas, Boca necesita el visto bueno de Ferrosur y de la Comisión Nacional de Regulación de Transporte (CNRT), dado que la obra lindará con el trazado ferroviario público.
Más allá de la ampliación de las tribunas, el «Templo» vivirá una transformación estética y funcional absoluta. El proyecto prevé la remoción definitiva de butacas en el sector K para recuperar espacio popular, la expansión de pasillos en la Platea L y un salto impresionante en el sector de palcos, que pasarían de los 86 actuales a unos 240. La frutilla del postre de este Master Plan sería la instalación de un techo tecnológico con pantalla 360° que cubriría la totalidad de las tribunas, colocando a la Bombonera a la vanguardia de los estadios sudamericanos.
Con este movimiento, la actual conducción del club busca saldar una deuda histórica con el socio y asegurar que el «latido» de la Bombonera se sienta con más fuerza que nunca. Mientras se terminan de pulir los detalles técnicos y los permisos estatales, el pueblo boquense, incluyendo a la enorme familia xeneize de nuestra provincia, se ilusiona con ver su casa más grande, más moderna y siempre en el mismo lugar.
