La vendimia 2026 quedará marcada como una de las más difíciles para pequeños productores de Malligasta, donde varias fincas se verán obligadas a desechar su producción de uva ante la falta de fondos para levantar la cosecha y la ausencia de compradores.
El escenario es crítico: los costos de mano de obra, combustible, transporte e insumos aumentaron de manera sostenida durante el último año, mientras que el precio que reciben por la uva no logró acompañar esa suba. A esto se suma la decisión de bodegas de reducir o directamente suspender compras, dejando a los pequeños productores sin margen de maniobra.
“Trabajamos todo el año, invertimos en riego, poda, obreros y hoy no tenemos cómo levantar la uva. No cubrimos ni los costos. Es perder un año entero de trabajo”, expresó uno de los productores afectados, reflejando la angustia que atraviesan varias familias de la zona.
Consumo en caída histórica
El trasfondo del problema excede a Malligasta. El consumo de vino en Argentina alcanzó en 2025 uno de los niveles más bajos de su historia reciente, con un promedio de 15,7 litros per cápita anual. La cifra consolida una tendencia descendente que impacta de lleno en la industria vitivinícola.
La política económica impulsada por el gobierno de Javier Milei, basada en un fuerte ajuste fiscal y una contracción del mercado interno, profundizó la recesión y debilitó el poder adquisitivo. En ese contexto, el consumo masivo cayó y las bodegas redujeron sus niveles de venta.
En la cadena productiva vitivinícola el efecto es directo: cuando el consumo baja, las bodegas venden menos; cuando venden menos, compran menos uva; y cuando compran menos, el primer eslabón afectado es el pequeño productor.
Economías regionales en tensión
La situación expone la fragilidad de las economías regionales frente a escenarios macroeconómicos adversos. En zonas como Malligasta, donde la actividad vitivinícola es sustento central de muchas familias, la falta de financiamiento accesible y la caída del mercado interno generan un impacto inmediato en la producción primaria.
“Si no hay consumo y no hay apoyo, el pequeño productor desaparece. Nosotros no tenemos espalda para aguantar una cosecha perdida”, agregó el productor consultado.
Uva disponible para evitar su pérdida
Ante la imposibilidad de comercializar la producción, los productores informaron que quienes deseen retirar uva podrán hacerlo este sábado durante toda la jornada en la finca, con el objetivo de evitar que la producción termine completamente desperdiciada.
Para coordinar ubicación y detalles, los interesados pueden comunicarse con Luján Pablo al 3825 675449.
Lo que ocurre en Malligasta no es un caso aislado, sino el reflejo de una industria que enfrenta uno de sus momentos más complejos en años. Mientras el consumo continúa en descenso y los costos siguen en alza, el desafío para las economías regionales es sostener la producción sin que el eslabón más débil vuelva a pagar el precio más alto.
