El llamado Consejo de Paz es un organismo internacional promovido por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con el objetivo de coordinar la financiación y la administración transitoria para la reconstrucción de Gaza tras años de conflicto entre Israel y el grupo Hamas.
Este órgano fue formalmente establecido en el marco de una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas -la Resolución 2803- que lo designó como responsable de supervisar los procesos del plan de paz para Gaza y actuar como administración de transición con personalidad jurídica internacional.
El Consejo de Paz funciona como estructura internacional encargada de coordinar la financiación de proyectos humanitarios, de reconstrucción urbana y de estabilización política en la Franja de Gaza hasta que la Autoridad Palestina pueda retomar el control de forma segura y efectiva. Según el mandato de la resolución, su rol abarca desde la coordinación de capitales para la reconstrucción hasta la movilización de inversión y asistencia técnica para fortalecer la gobernanza y seguridad en el enclave.
La propuesta ya ha generado compromisos financieros de varios países. Durante su primera reunión, Trump anunció que los miembros del consejo se comprometieron a aportar más de 5.000 millones de dólares para asistencia humanitaria y reconstrucción en Gaza.
La carta fundacional fue firmada en enero de 2026 en el Foro Económico Mundial de Davos por representantes de 19 países, entre ellos Argentina, Hungría, Azerbaiyán, Marruecos, Arabia Saudita, Qatar, Egipto, Turquía, Jordania, Bahréin, Pakistán, Armenia y Bulgaria.
Cada país miembro supervisa una cartera específica dentro del organismo, con responsabilidades que incluyen el desarrollo de capacidades de gobernanza, la coordinación de relaciones regionales, la financiación de proyectos de infraestructura y la atracción de inversiones. La administración del Consejo está dirigida desde Estados Unidos, que actúa como sede principal y motor político del proyecto.
Participación de Argentina
Argentina figura como uno de los países fundadores del Consejo de Paz desde la firma de la carta constitutiva. El presidente Javier Milei participó en la primera reunión formal en Washington D.C., donde las delegaciones comprometieron recursos para Gaza.
El país no está obligado a pagar una cuota de membresía permanente de US$ 1.000 millones -una condición que se exige a quienes desean asegurar su lugar futuro en el organismo-, aunque esta contribución es un tema de discusión entre los participantes y ha sido aclarada por funcionarios de gobierno como no exigible en el corto plazo para Argentina.
Más allá de lo financiero, la participación argentina en el Consejo de Paz implica un rol diplomático de colaboración en la reconstrucción de Gaza y en la gestión de procesos de estabilización, lo que representa un posicionamiento activo en la escena internacional respecto al conflicto.
El organismo ha generado cuestionamientos en distintos ámbitos internacionales. Algunos países occidentales -como el Reino Unido y Francia- decidieron no sumarse por preocupaciones diplomáticas o constitucionales y la iniciativa ha sido interpretada por analistas como un intento de crear una estructura alternativa a las Naciones Unidas con fuerte influencia o liderazgo estadounidense.
