En un duro revés para la imagen internacional del país, Argentina volvió a caer en el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) elaborado por la organización global Transparencia Internacional. En comparación con la medición anterior, la Argentina retrocedió cinco lugares, ubicándose en el puesto 104 entre 182 países, con apenas 36 puntos sobre 100, un punto menos que en 2024.
El IPC es una herramienta anual que mide cómo perciben expertos y empresarios la corrupción en el sector público de los países. Cuanto más alto es el puntaje, menor es la percepción de corrupción; cuanto más bajo, peor es la percepción de transparencia en el manejo público.
Un retroceso constante
Pese a las promesas oficiales de combate a la “casta política” y de cero tolerancia hacia prácticas corruptas, los datos muestran que Argentina no solo no mejoró, sino que empeoró su posición en la tabla global. En el último año, quedó por detrás de naciones con puntajes similares y quedó incluso bajo el promedio regional de América.
Según autoridades de la ONG Poder Ciudadano, capítulo local de Transparencia Internacional, esta caída se relaciona con la falta de políticas efectivas anticorrupción, sumada a escándalos y casos de presuntas irregularidades administrativas, que no tuvieron hasta ahora respuestas contundentes desde el Gobierno.
Casos sonados como los vinculados a la Agencia Nacional de Discapacidad han aumentado las suspicacias sobre el manejo de fondos públicos, aunque las investigaciones judiciales siguen en curso.
Contexto global y regional
El ranking 2025 sitúa a países nórdicos como Dinamarca y Finlandia en la cima por su transparencia, mientras que naciones con graves problemas institucionales como Sudán del Sur y Somalia ocupan los últimos lugares.
En el contexto regional, Uruguay y Canadá lideran la clasificación en América Latina, con puntajes significativamente más altos que Argentina, que se queda en una posición intermedia.
Repercusiones y discursos cruzados
Desde la oposición y organizaciones de la sociedad civil advierten que este retroceso tiene impactos directos en la confianza de la ciudadanía y en la atracción de inversiones. Para varios analistas, el resultado es un llamado de atención sobre la importancia de fortalecer instituciones, mecanismos de control y transparencia estatal.
Desde el oficialismo, aunque no hubo declaraciones extensas sobre el informe, se suele argumentar que las mediciones globales reflejan fenómenos que llevan años en desarrollo y que requieren políticas de largo plazo, no solo resultados inmediatos.
