La reciente decisión del Gobierno nacional de habilitar la importación de equipamiento médico usado y reacondicionado generó críticas de distintos sectores del sistema de salud, que advirtieron sobre posibles consecuencias negativas para la atención y la seguridad de los pacientes. La medida fue anunciada por el jefe de Gabinete y respaldada por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), que modificó los procedimientos de ingreso de productos médicos al país.
La norma, publicada como Disposición 224/2026, permite que clínicas, hospitales y centros de diagnóstico importen equipos usados o reacondicionados, eliminando trámites previos que antes restringían el ingreso de este tipo de tecnología médica. Según el Ejecutivo, la flexibilización busca “reducir costos y burocracia” y ampliar el acceso a tecnología, especialmente en instituciones de menor tamaño que enfrentan dificultades para adquirir equipos modernos.
No obstante, surgieron fuertes cuestionamientos sobre los posibles riesgos para la calidad de la atención médica y la seguridad de los pacientes. En La Rioja, la administradora de la Obra Social Provincial (APOS) Claudia Ortiz, advirtió que permitir la importación de equipamiento médico usado podría provocar diagnósticos erróneos, agravamiento del estado de salud de los pacientes y mayores costos operativos para el sistema, al tiempo que podría incentivar la entrada de tecnología obsoleta o de baja calidad.
Claudia sostuvo que en APOS trabajan de manera continua para garantizar estándares adecuados en la atención sanitaria mediante relevamientos rigurosos del equipamiento utilizado en los distintos centros de salud y que la introducción de tecnología de segunda mano “compromete la precisión diagnóstica” al no asegurar niveles uniformes de funcionamiento y confiabilidad. La funcionaria provincial enfatizó que priorizar la reducción de costos no puede significar arriesgar la salud de la población.
La medida implementada por ANMAT encuadra el acceso a equipamiento médico usado o reacondicionado bajo tres modalidades: dispositivos reacondicionados en el exterior, equipos usados que no requieren reacondicionamiento y usados que serán reacondicionados dentro del país, siempre que estén registrados y cumplan ciertos requisitos técnicos. Sin embargo, voces del ámbito sanitario señalaron que el control de calidad podría quedar debilitado si no se establecen mecanismos más estrictos de verificación técnica y seguimiento de performance.
