El ajuste económico impulsado por el Gobierno nacional comenzó a tener efectos concretos en las provincias. En Misiones, la consecuencia más visible es la reducción de contratos y cesantías de empleados públicos, una situación que ya fue confirmada por funcionarios del propio gobierno provincial.
En ese marco, Roque Gervasoni, presidente del Instituto de Macroeconomía Circular (IMAC), organismo estatal provincial, comunicó públicamente que se avanzó en una depuración de contratos y que una parte significativa de ellos no será renovada. Según explicó, la medida responde a la fuerte caída de los recursos nacionales que recibe la provincia, especialmente en concepto de transferencias automáticas y coparticipación.
Gervasoni reconoció errores en la forma en que se comunicó la decisión, pidió disculpas a los trabajadores afectados y fue explícito: la medida no se va a revertir. Los contratos dados de baja no volverán a darse de alta, salvo aquellos casos que cuenten con acuerdos previos debidamente formalizados.
El funcionario enmarcó la decisión en un contexto económico crítico y señaló que el escenario actual es consecuencia directa de un ajuste nacional profundo, que redujo de manera drástica los fondos que llegan a las provincias. En ese contexto, sostuvo que el gobierno misionero se ve obligado a tomar decisiones duras para evitar un colapso mayor de las cuentas públicas.
El recorte no se limita a un solo organismo. Todo indica que la reducción de contratos alcanzará a distintos sectores del Estado provincial, especialmente a los trabajadores contratados, históricamente el eslabón más débil del empleo público y el primero en pagar el costo de las crisis.
Aquí aparece el debate de fondo: mientras el Gobierno nacional celebra el ajuste como una política de ordenamiento fiscal, en las provincias el impacto se traduce en despidos, pérdida de ingresos y mayor incertidumbre social. La motosierra, lejos de ser una consigna abstracta, empieza a sentirse en los hogares de trabajadores estatales que hoy quedan fuera del sistema.
Misiones no es una excepción. Es un anticipo de lo que puede profundizarse en otras provincias si el esquema de recortes y transferencias mínimas se sostiene en el tiempo. El ajuste, una vez más, baja desde Nación y termina ejecutándose en los territorios, con nombre y apellido.
