La disputa política regional se trasladó al escenario multilateral con el lanzamiento de Michelle Bachelet como candidata a la Secretaría General de las Naciones Unidas. La ex presidenta de Chile fue presentada oficialmente este lunes en Santiago por el presidente Gabriel Boric, con el respaldo explícito de Brasil y México, y competirá directamente con Rafael Grossi, el postulante impulsado por el gobierno de Javier Milei para suceder a António Guterres al frente del organismo internacional.
El anuncio se realizó desde el Palacio de La Moneda, donde Boric confirmó que la candidatura será formalizada ante la Asamblea General de la ONU en Nueva York. El mandatario destacó la trayectoria internacional de Bachelet y subrayó su compromiso con la democracia, los derechos humanos y el fortalecimiento institucional, atributos que, según sostuvo, la posicionan como una figura de consenso para liderar la organización en un contexto global atravesado por múltiples crisis.
El respaldo regional quedó escenificado en el acto oficial, del que participaron el canciller chileno Alberto van Klaveren, la embajadora de México en Chile, Laura Moreno, y el embajador de Brasil, Paulo Pacheco. La presencia diplomática y las banderas de los tres países buscaron reforzar la idea de una candidatura conjunta, apoyada por las dos principales potencias políticas y económicas de América Latina.
Boric agradeció públicamente el respaldo del presidente brasileño Lula da Silva y de la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, y afirmó que el apoyo conjunto expresa una voluntad común de fortalecer el multilateralismo y la gobernanza global. En esa línea, sostuvo que la postulación de Bachelet busca amplificar la voz de América Latina y el Caribe en la construcción de soluciones colectivas frente a los desafíos internacionales actuales.
Por su parte, Bachelet calificó la postulación como una “candidatura de Estado” y remarcó el significado político de que sea presentada de manera conjunta por tres países. Señaló que ese respaldo refleja un compromiso compartido y una oportunidad para renovar la cooperación regional en el ámbito multilateral, en un momento de fuerte fragmentación del orden internacional.
La candidatura chilena competirá con la de Rafael Grossi, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, propuesto por el gobierno argentino. Grossi cuenta con un perfil técnico y mantiene un buen vínculo con Estados Unidos, lo que marca una diferencia clara entre ambos postulantes y expone una grieta política regional que ahora se proyecta en la disputa por la conducción de la ONU.
En el plano interno chileno, el lanzamiento de Bachelet se produce en la antesala del recambio presidencial. El presidente electo, José Antonio Kast, evitó pronunciarse sobre la candidatura y sostuvo que, hasta asumir el cargo el próximo 11 de marzo, su prioridad está puesta en atender las emergencias nacionales, en particular las consecuencias del incendio ocurrido en Viña del Mar. Kast señaló que no emitirá opinión sobre la decisión del actual gobierno hasta asumir formalmente la presidencia.
La elección del próximo secretario o secretaria general de Naciones Unidas se definirá este año en la Asamblea General.
