A casi un año de la brutal represión desatada contra la marcha de jubilados del 12 de marzo de 2025, el caso de Pablo Grillo vuelve a estar en el centro de la escena. La familia del fotógrafo difundió en las últimas horas un video que muestra una mejora significativa en su estado de salud, luego de meses críticos tras haber sido gravemente herido por un proyectil de gas lacrimógeno disparado por fuerzas de seguridad.
En las imágenes se lo ve a Grillo de pie, caminando por sus propios medios, sin silla de ruedas y con buen ánimo en el jardín del Hospital M. Rocca, donde continúa su proceso de rehabilitación. Según informaron sus familiares, en los próximos días podrían retirarle la sonda nasogástrica, un paso clave en su recuperación.
Pablo Grillo fue víctima de la violencia institucional ejercida durante una protesta pacífica de jubilados, reprimida en el marco del endurecimiento del protocolo antipiquetes impulsado por el gobierno nacional de Javier Milei. El disparo que lo dejó al borde de la muerte fue efectuado por el gendarme Héctor Guerrero, quien fue procesado por la Justicia por lesiones gravísimas y abuso de armas reiterado en al menos otras cinco oportunidades.
La Cámara interviniente fue contundente al describir los hechos: las imágenes incorporadas al expediente, los peritajes balísticos y las reconstrucciones técnicas demostraron que el proyectil fue disparado de forma directa y horizontal hacia el grupo de manifestantes ubicado frente al cordón policial. Los magistrados calificaron la maniobra como contraria a los protocolos vigentes y de extrema peligrosidad, reforzando la responsabilidad del accionar represivo.
Desde el entorno de Grillo celebraron los avances cotidianos, que tienen un fuerte valor simbólico tras meses de internación y riesgo de vida. «Volvió a tomar mate, un pequeño placer que significa mucho», señalaron. También destacaron que está recuperando autonomía: mejora en el control corporal, mayor estabilidad y la posibilidad de dejar los pañales en el corto plazo.
Además, la familia contó que el fotógrafo «come con más ganas y en mayor cantidad», y que el lunes estaba previsto retirar definitivamente la sonda para que pueda alimentarse por sus propios medios en todas las comidas.
El caso de Pablo Grillo se convirtió en uno de los símbolos más crudos de la represión estatal contra la protesta social durante el actual gobierno. Su recuperación es una buena noticia, pero también un recordatorio permanente de la violencia ejercida contra quienes salieron a la calle a reclamar derechos básicos.
