La segunda Luna del Festival Nacional de Folklore de Cosquín 2026 tuvo un fuerte protagonismo riojano con la presentación de Flor Castro y Rocío Villegas en el escenario Atahualpa Yupanqui, donde ofrecieron un espectáculo marcado por la identidad, la emoción y la memoria cultural.
En uno de los escenarios más emblemáticos de la música popular argentina, las cantoras desplegaron una propuesta artística centrada en un homenaje a Ramón Navarro, figura clave del folklore nacional y referente indiscutido de la cultura de La Rioja. A través de un recorrido por parte de su obra, lograron poner en valor tanto su legado musical como su dimensión humana, destacando la profundidad poética de sus composiciones y su estrecho vínculo con el territorio y la expresión colectiva.
El espectáculo estuvo acompañado por una banda integrada íntegramente por músicos riojanos, un aspecto que reforzó el mensaje de pertenencia y subrayó la presencia del talento local en uno de los festivales más importantes del país. La articulación entre las voces, los instrumentos y la puesta en escena generó una respuesta emotiva por parte del público y dejó una marca destacada en la jornada.
Para La Rioja, el homenaje tuvo un significado particular, ya que implicó volver a proyectar la obra de uno de sus máximos exponentes culturales desde una mirada actual, sensible y comprometida con la identidad provincial. La presencia de artistas riojanos en Cosquín volvió a confirmar el lugar que la provincia ocupa dentro del mapa cultural argentino.
La segunda Luna del Cosquín 2026 ofreció además una programación diversa, con la participación de reconocidos artistas como Dúo Coplanacu, Rally Barrionuevo y Nahuel Penisi. Entre los momentos más comentados de la noche se destacó la presentación de la artista jujeña Cazzu, cuya actuación generó amplia repercusión y reflejó el cruce de estilos y generaciones que caracteriza al festival en la actualidad.
En ese contexto, el paso de Flor Castro y Rocío Villegas se distinguió por su coherencia artística y su fuerte carga simbólica. El homenaje a Ramón Navarro trascendió el repaso de canciones para convertirse en un gesto de continuidad cultural, reafirmando la vigencia de su obra en nuevas voces y su permanente lugar en el escenario mayor del folklore argentino.

