Luego de casi 48 horas de angustia, Fabiana Edith Muñoz, hermana del futbolista de la Selección Argentina Marcos «Huevo» Acuña, fue encontrada con vida durante la madrugada de este domingo en la localidad neuquina de Zapala. La mujer, de 42 años y con diagnóstico de esquizofrenia, permanece internada y bajo observación médica en el hospital local, tras haber sido hallada con signos de hipotermia y deshidratación.
La confirmación llegó de fuentes judiciales y policiales, luego de un intenso operativo de búsqueda encabezado por la Policía de Neuquén. Fabiana había sido vista por última vez el viernes y su desaparición encendió rápidamente las alarmas, ya que se encontraba sin su medicación, lo que la colocaba en una situación de extrema vulnerabilidad.
El hallazgo se produjo alrededor de las 3:40 de la madrugada en la zona norte de Zapala, cerca de un tanque de agua. Según informaron fuentes del operativo, primero se realizó un rastrillaje con drones equipados con cámaras térmicas, sin resultados positivos. La clave surgió a partir del testimonio de un vecino, quien advirtió que durante la noche anterior sus perros ladraron insistentemente hacia un sector de descampado.
Con ese dato, se organizó una búsqueda a pie en cuadrícula y Fabiana fue encontrada semioculta entre arbustos. Estaba consciente y en buen estado general, aunque con principios de hipotermia y claros signos de deshidratación. Fue asistida de inmediato y trasladada al Hospital de Zapala, donde permanece internada.
La noticia trajo alivio a su familia y a la comunidad, que siguió el caso con preocupación. Sin embargo, el desenlace volvió a poner en el centro de la escena las falencias del sistema de salud mental y la falta de respuestas preventivas ante cuadros severos.
Desde el inicio de la búsqueda, los familiares de Fabiana no solo pidieron colaboración para encontrarla, sino que también denunciaron la falta de intervención adecuada por parte del equipo de salud que la atendía. Jéssica Acuña, hermana de la mujer, cuestionó duramente la actuación del área de psiquiatría del hospital local y apuntó directamente contra la profesional a cargo del tratamiento.
«Esto se hubiese evitado si ellos hicieran su trabajo como corresponde», expresó Jéssica en redes sociales, al tiempo que aseguró que el estado de salud mental de Fabiana se había deteriorado de manera evidente desde octubre. Según su relato, la familia recurrió en varias oportunidades a la Policía y al sistema sanitario, pero la médica tratante consideraba que la paciente se encontraba en condiciones estables y rechazó la posibilidad de una internación involuntaria.
En declaraciones a medios locales, la hermana de Fabiana fue contundente: la familia advertía señales claras de agravamiento, pero no logró que el sistema actuara a tiempo. «Lamentablemente, hoy mi hermana no es consciente de todo lo que está pasando», sostuvo, dejando al descubierto una problemática estructural que atraviesa a miles de familias en el país.
Fabiana había salido de su domicilio el viernes alrededor de las 17:30. Vestía un gorro negro, campera rompeviento verde, jean azul y zapatillas rosas. Mide 1,63 metros, es de contextura delgada, tez trigueña, cabello castaño y ojos oscuros. Su desaparición fue denunciada de inmediato y la causa quedó caratulada como «desaparición de personas» por la Fiscalía de la Tercera Circunscripción Judicial de Zapala.
Del operativo participaron distintas divisiones de la Policía de Neuquén, junto a la Comisaría del Menor y la Mujer. El caso, aunque cerrado con un final menos trágico, deja al descubierto una deuda persistente del Estado en materia de salud mental, prevención y acompañamiento, una falencia que, esta vez, estuvo a punto de tener consecuencias irreversibles.

