Tras dos años de gestión marcados por el ajuste, la paralización de obras y el recorte de fondos a las provincias, el presidente Javier Milei intenta ahora poner en marcha un plan que había quedado en el olvido: recorrer el interior del país. La estrategia, impulsada por Karina Milei, apunta a visitar dos provincias por mes de cara a la reelección en 2027, en un giro que expone la falta de federalismo real durante el primer tramo del mandato.
La eventual inclusión de La Rioja en esa agenda, postergada desde diciembre, llega tarde y en un contexto complicado. La provincia gobernada por Ricardo Quintela fue una de las más castigadas por las políticas nacionales: recorte de transferencias, abandono de la obra pública y una relación abiertamente hostil con la Casa Rosada, que eligió confrontar con los gobernadores antes que atender las urgencias sociales y económicas del interior profundo.
Mientras Milei, durante la primera parte de su mandato decidió priorizar su agenda internacional y los actos en distritos clave para la especulación electoral, La Rioja sufrió el impacto directo del ajuste libertario sin respuestas ni presencia institucional. Recién ahora, con la mira puesta en las elecciones de 2027 y la necesidad de construir estructura territorial, el Presidente ensaya un acercamiento que suena más a campaña que a gestión.
En estos dos años de gestión, el Gobierno nacional eliminó transferencias discrecionales, paralizó la obra pública nacional en La Rioja y recortó programas de financiamiento que sostenían empleo y actividad económica en la provincia. La administración de Ricardo Quintela debió absorber con recursos propios el impacto del ajuste, mientras la Casa Rosada mantuvo una relación política y presupuestaria tensa con el distrito. En ese contexto, la eventual visita presidencial aparece vinculada a la estrategia electoral de La Libertad Avanza más que a una agenda de gestión o reparación del daño causado.

