El presidente Javier Milei reveló detalles sobre cómo proyecta su vida una vez que abandone la función pública. En una reciente entrevista televisiva, el mandatario aseguró que no tiene intenciones de perpetuarse en el poder ni de reformar la Constitución, fijando el año 2031 como el límite de su carrera política.
Milei fue contundente respecto a sus planes post-presidencia: mudarse al campo con sus «hijos de cuatro patas» (sus perros) para dedicarse a escribir y, fundamentalmente, a brindar conferencias internacionales.
«Hoy, si yo diera una conferencia, le podría cobrar 500 mil dólares», afirmó el presidente, aunque aclaró que, una vez fuera del cargo el valor seguro fuera menos.
El mandatario subrayó que no desea recibir jubilaciones de privilegio y que su objetivo es «hacer las cosas bien» para luego vivir de su actividad privada en el mercado global de oradores.
Más allá de su futuro personal, Milei aprovechó para lanzar duras críticas contra figuras del sector empresarial, como Paolo Rocca y Javier Madanes Quintanilla. Los acusó de «operar contra el gobierno» y de extrañar modelos anteriores donde, según él, podían «comprar favores».
En el plano económico, el Jefe de Estado defendió su gestión con cifras optimistas:
– Aseguró haber bajado la pobreza al 27%.
– Proyectó un crecimiento del 8% si se mantiene el rumbo actual.
– Afirmó que, aunque se pierdan empleos en sectores como el de neumáticos (Fate), se crearán nuevos puestos en áreas más competitivas.
Para cerrar, Milei ratificó su alineamiento absoluto con Estados Unidos e Israel. Calificó a Irán como un «régimen autocrático» que financia el terrorismo y criticó duramente el memorándum firmado por el kirchnerismo en el pasado. Ante los temores de posibles represalias por su postura internacional, el Presidente fue tajante: «Es falso que la Argentina esté en riesgo de sufrir nuevamente un atentado por estar alineados».
